2 DONDE VAS ITA: agosto 2011

ATRAPADOS EN MOSCÚ

15 agosto 2011

Pues aquí está nuestra vuelta a Madrid, hemos salido de buena mañana de Bishkek, la verdad es que a las 4 de la mañana los Kiguís nos han preparado una gincama de primera que nos ha despertado a casi todos...

Que si ahora pasa un detector con la bici, que ahora pesa tu equipaje, que ahora pasa un control de pasaporte y billete, que ahora pasa otro detector con la bici, por fin llegamos al check in.... vaya, que te pasas un kilo y tienes que abrir la caja y quitar cosas para pasarlas al equipaje de mano, que cerramos la caja, que ahora control de pasaporte y después otro detector.... vamos que al final hemos llegado a la meta donde nos hemos merecido un buen café, ya que si a todo esto le acoplamos que nos han metido mano por todas partes es eso lo que una necesita a las 6 de la mañana un café para calmarme.

El vuelo ha sido infernal, hemos ido separados y bueno la suerte de los asientos ha sido dispar, en mi caso ha sido el peor que me podía tocar, rodeada de niños que no han parado de llorar las 4 horas del vuelo, pero bueno, esto es una tortura, así que como dice mi padre, donde está Herodes!!!!!!

La llegada a Moscú ha sido puntual, de manera que los rusos nos van a hacer disfrutar de una espera íntegra de 10 horas en el aeropuerto, así que después de volver a pasar los pertinentes controles de seguridad y metida de mano, pues aquí estamos conociendo nuevos prigandos y haciendonos fuertes en este aeropuerto, así que aquí van nuestras primeras actividades:


9:30 : Sentados en un bar para relajarnos de tanto toqueteo y ajetreo..... el te está al módico precio de 4€, así que nos hemos sentado a tomar nada.


10:30 : Instalación del campamento base en la moqueta del aeropuerto







11:30 : Ratines de internet y lectura en el salón

12:30 : Emmpiezan a caer los primeros sueños


13:30 : Momento de continuar soñando mientras otros montan corrillos de tertulia

PEDALEANDO POR LAS NUBES

01 agosto 2011


Al día siguiente por suerte el cielo Kirguí nos regaló un fantástico día de sol, así que a poco a poco fuimos saliendo de nuestros sacos para ponernos en ruta. La noche al final no había sido tan mala para los que dormimos en la casa, un pelín peor para los que dormían en el trocomovil ya que alguien se dejó el despertador encendido a las 5:45 de la mañana en el modo repetición, así que Nicolai salió diciendo, “morning music, music”.

Desayunamos restos que teníamos del día anterior y una vez montadas nuestras alforjas decidimos continuar la carretera hasta adentrarnos en un valle que nos conduciría hasta Naryn, Nicolai decidió acompañarnos un ratín, creo que nos veía suficientemente indefensos como para dejarnos solos.

La ruta escogida, una vez separados de la carretera de la mina era una pasada, una altiplanicie de 3.000 metros rodeados de lagos y picos de 6.000 m a nuestro alrededor con un día estupendo, en definitiva es la ruta que cualquier ciclista le gustaría hacer algún día y ese era nuestro día.

Pedaleamos alrededor de una hora, y luego tocó el momento de la despedida, Nicolai llegaba al final de su destino, nuestros caminos se separaban y en ese momento incluso hubo alguien que le vió casi llorar. La verdad es que el chico se portó muy bien con nosotros, y nosotros con él y ha sido una suerte contar con su inestimable ayuda.

Por fin el valle empieza a bajar por una pista bastante empinada, al final de esta pista nos encontramos un campamento de tiendas, nos acercamos, son unos alpinistas ingleses que están aclimatando para posteriormente ir a hacer un 7.000. Nos indican que en el valle han estado casi dos días de viaje sin pasar por ningún pueblo, en ese momento creo que todos pensamos que son unos exagerados.
Continuamos valle abajo y empiezan las dificultades, efectivamente la ruta se hace por unas roderas de hierba que han dejado los 4x4 y que a veces es complicado de ciclar ya que te frena las ruedas, de vez en cuando también encontramos algunos ríos que son fáciles de pasar, pero evidentemente que te mojan los pies e incluso alguien prueba el agua.

El día es cansado ya que la pista es un sube y baja sin parar, decidimos parar a hacer un pequeño pincho a medio camino para reponer fuerzas, el valle es bonito y sobretodo grande y llevamos casi un día ciclando y no hemos encontrado nada.

Al movilizarnos al cabo de poco rato de repente aparece una casa, nos dirigimos hacia ella, hablamos con sus habitantes y por suerte nos dejan dormir, y no solo eso, sino que nos dan de cenar y de desayunar, vamos que hemos triumfado.

La casa está habitada por un abuelo que es el que manda, tanto a los otros habitantes como a nosotros, luego está un chico joven y finalmente una chica jovencita con su bebe de 5 meses que durante un rato es nuestro jueguecito.

En el río montamos unas duchas improvisadas y nos aseamos, dejando luego la tarde libre para hacer estiramientos, lecturas y cualquier otra actividad extraescolar que se nos ocurra y que haga que nuestro camarote de los hermanos Marx vuelva a ser un espacio surrealista donde los haya.

La cena es un lujazo, nos hacen un arroz con una carne que algunos piensan que es marmota, otros oveja, vamos abrimos todos nuestra imaginación pero nos lo comemos todo, hace un par de días que estamos gastando todas nuestras energías y no reponemos como dios manda.


 Después de cenar, sorteo de camas, somos 11 para 5 camas, por tanto tocan 6 en el suelo, aunque poniendo unos almohadones que nos han dejado no se duerme nada mal y así pasamos una nueva noche en medio de la nada.